¿Qué es exo?

Una de las cosas mas difíciles para los padres es hablar de sexualidad con los hijos, y una de las cosas mas difíciles para un(a) niño(a) o un(a) joven es confiar en alguien para preguntar sobre sexo.

En esta página se publican preguntas reales hechas por niños(as) de 5o y 6o de primaria, adolescentes de secundaria y jóvenes, contestadas de forma sencilla y directa.

Si te interesa saber sobre sexo eres bienvenido.

Puedes enviarme preguntas o comentarios a martha.i.m.r@gmail.com
Si quieres solicitar algún taller, plática o asesoría psicológica o sexológica contáctame en
crisalidaterapeutas.com.mx



Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2011

Código de amistad entre hombres.

Cuando adolescente me chocaba ver que muchos de los hombres se llevaran con pesadeces o con groserías, me ofendía o ponía de mal humor escucharlos, tuvieron que pasar años para comprender que ésa es la manera que tienen la mayoría para comunicarse y puedo verlo claramente en el transporte público, con compañeros, con amigos y en cualquier lugar en donde convivan hombres (claro, estoy hablando de hombres mexicanos)

Si veo que dos hombres se encuentran en el camino y acto seguido se mientan la madre y se ríen probablemente se están diciendo “me da gusto verte”, si se echan pleito y luego se ríen están diciendo “eres mi amigo, me caes muy bien, me da gusto verte, etc”, si se dicen groserías y se hacen alguna llave de lucha o se dan un golpe quiere decir “realmente me da gusto verte”. Algunos no usan groserías, sólo las pesadeces. Puedo reconocer aspectos que van juntos, la agresividad, la risa o sonrisa y la cara de gusto que ponen después de agredirse.

La agresividad amistosa parece un código que este tipo de hombres manejan, de manera general puedo decir que si una como mujer se enoja con otra mujer y queremos aclarar las cosas, hablamos, decimos: “es que tu dijiste, es que yo dije, pero tu hiciste, si pero tu también hiciste… lloramos (algunas), nos abrazamos y ya somos otra vez amigas. Si hay algún malentendido entre estos hombres, se acercan, uno dice ¿Qué guey? ¿Qué onda? ¿Qué hay? Etc. nada guey, bien… (Que bien, chido, va, sale; vale, bueno, no hay pe… etc.) si se sonríen, ya son otra vez amigos, sin más preámbulos, sin más aclaraciones.

Aunque también hay hombres que no comprenden este código y viven permanentemente separados de sus congéneres para evitar este tipo de situaciones que les parece una falta de respeto. Son catalogados por lo demás como payasos, estirados, serios o mariquitas, así que con ellos “no se llevan” porque “no se aguantan”; si son compañeros de trabajo o escuela, les informan lo que hay que hacer, sin embargo, no forman parte de su clan masculino.

Actualmente cuando veo este tipo de agresividad ya no me ofendo ni me pongo de malas, digo: "mira, son amiguitos, se caen bien".

Si vives en México te recomiendo ver la obra “defendiendo al cavernícola” (no, no me pagan por el comercial) hay una frase que rescaté de la obra y que ocupo muy seguido en mi relación de pareja y es la siguiente: “yo traje las papas”.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Perdonando a tus padres.

Una respuesta a tu sentir.

Cuando éramos niños esperábamos muchas cosas de los padres, cosas buenas, pero a medida que los vamos conociendo, en ocasiones nos van decepcionado, desesperando, avergonzando o sorprendiendo, vamos cambiando y con ello nuestra forma de ver a la familia.

También llegamos a acostumbrarnos a que los padres nos resuelvan nuestros problemas, los culpamos por lo malo que nos pasa, algunos volvemos a ser como niños pequeños frente a ellos y les damos el control de nuestra vida, no sin dar algo de pelea y también nos odiamos por no salir de esa situación; esperamos que nos sigan apoyando con dinero, que estén disponibles para nosotros, etc.

Vemos todos los errores que cometieron con nosotros y podemos hasta llegar a odiarlos por no darnos una mejor vida familiar.

No podemos cambiar a nuestros padres, ni tenemos por qué estar de acuerdo con ellos, sin embargo es necesario comprender el porqué de sus actos, sin justificarlos.

Aléjate un poco del papel de hijo(a) y ve a tus padres no como tus papás, sino como personas, como seres humanos, revisa la historia de sus vidas, en qué tipo de familia vivieron antes de formar la suya propia, qué tipo de cosas tuvieron que pasar para poder subsistir, cómo ha sido su vida en pareja, cuáles fueron sus sueños de juventud y si los lograron o no, qué cosas personales vienen arrastrando.

Cuando hagas el recuento, piensa que en medio de todo eso llegaste tú, que tal vez no hicieron contigo lo idóneo, hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían y hasta donde su visión les permitió, insisto, no es justificarlos; es comprender que son seres humanos, con defectos y virtudes (aún cuando en algún momento no te parezca que tengan alguna virtud)

Para algunos sería injusto perdonar a sus padres por no estar presentes en su vida, por sentirse asfixiados de tanto que ellos les exigían, porque no les dieron las herramientas necesarias para encajar en la sociedad, por fastidiarles la vida o por mantenerlos en un mundo de fantasía, que se destruyó en cuando tuvieron que salir al mundo real y se dieron cuenta que la vida no era tan fácil.

Ahora depende de ti elegir la relación que quieres con tu pareja y con tus hijos cuando los tengas, puedes tomar la responsabilidad de tu propia vida y dejar de echarles la culpa a tus padres de lo que eres o no eres, toma tus propias decisiones sobre cómo quieres o no quieres ser.

El perdonar te ayuda a quitarte de encima esos rencores que sólo te estorban, te ayuda a crecer y aceptar a tus padres tal y como son, no para seguirles el juego, tampoco para continuar “con lo mismo de siempre” sino para respetar que ellos vivan como quieren seguir viviendo y hacerles saber que tu harás lo mejor que puedas con lo que tienes ahora y que también quieres que respeten tu forma de vivir, como tu respetas la de ellos. Te ayuda a darte cuenta de manera conciente de dónde vienes, cuál es la historia de tu familia, para no repetir patrones que no te gusten.

Esta es una época de proyectos y buenos deseos, que uno de ellos sea perdonar y liberarte de rencores y pesadas cargas, deja ir a tus padres, suéltalos y continúa contigo mismo y con tu pareja.
Cualquier otra duda, estoy para apoyarte.

martes, 13 de julio de 2010

ANECDOTAS DE SECUNDARIA. (saludo de beso entre hombres)

Al recordar cómo fue mi pasar por secundaria hace muchos, muchos años, me doy cuenta que estamos viviendo una época muy diferente a la mía.
Ahora los chicos y las chicas se permiten expresiones que en años pasados eran inconcebibles, y que a algunos adultos les cuesta trabajo aceptar y entender, quiero compartir contigo algunas anécdotas que recuerdo.

1. Recuerdo a dos muchachos en este ciclo escolar que terminó, uno era de segundo año, tenía fama de broncudo, rudo, altanero, no trabajaba y había desafiado a varios profesores; el otro chavo era de primero, bastante alto para su edad, sociable, buen compañero, muy noviero, aunque latoso y medianamente trabajaba en clase.
Un día entré a uno de los salones de primero, estaba acomodando mi bolsa cuando pasó frente a la puerta el alumno de segundo y saludó al de primero que estaba parado en la puerta del salón: “¿Qué onda?” Y se pasó de largo, el de primero le dijo: “espérate, a mí salúdame bien.” A lo que el otro se regresó y lo saludó con un beso en la mejilla y se fue a su salón.

Para mi fue muy extraño ver que dos chavos se saludaran de beso con tanta naturalidad, sin importar que estuvieran parados frente a los salones de primero, y pensé: “que chido”, porque ellos como hombres pueden expresar su amistad y camaradería con un beso, no están pensando en “qué van a decir los demás” o si eso es de mariquitas, o si tienen una fama de machos que cuidar, etc. Etc.

Ojala más hombres se permitieran expresar su cariño por sus amigos o compañeros abrazándolos, saludándose de beso entre ellos, etc. Y eso no es ser mariquita, es ser humanos.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LOS AMIGOS SON PARA SIEMPRE ¿O NO?

Algunos se hacen amigos en la secundaria y continúan siendo amigos hasta la vejez, no se tienen que ver a diario, basta una llamada o una reunión cada que necesiten el apoyo uno del otro para verse.

Pero, ¿cómo lograr tener amigos? ¿Cómo ser amigo? ¿Para qué quiero yo tener amigos? Algunos somos muy callados, tímidos y nos cuesta trabajo acercarnos a los demás, así que preferimos quedarnos quietecitos en nuestro lugar, en silencio, en soledad, tenemos miedo a ser rechazados. Otros, se acercan de una manera agresiva, creyendo que son simpáticos fastidian a los demás o los hieren con sus palabras, el resultado es que poco a poco son rechazados y se quedan solos. Otros más busca una amistad superficial, pasajera, y después de obtener lo que quieren y usar a los demás, dejan a “sus amigos” y van en busca de alguien que les convenga más, a estos identifica y evita.


Cada uno tenemos diferentes experiencias sobre tener amigos, de tal manera que hay quien dice que los verdaderos amigos no existen, están decepcionados de sus compañeros; otros más dicen que los amigos son pasajeros, que se cuentan con una sola mano y sobran dedos, por ser tan pocos, exigimos que los demás sean buenos amigos, pero nosotros no queremos comprometernos en la relación de amigos y también ser ayuda para ellos. Para una minoría pareciera que es muy fácil, son aceptados y queridos por todos, son personas confiables.

Sin embargo, yo pienso que todos estamos esperando encontrar un buen amigo, pero ¿Sabemos nosotros ser amigos(as) de alguien más? Para ser amigo es importante saber apoyar al otro, acompañarlo, aprender a escuchar sin criticar todo lo que nos dice, ser cómplices, guardar secretos, aceptar a la persona tal y como es y aún cuando esa persona se sienta muy triste o muy enojada nosotros mantenernos a su lado, porque sabemos que nos necesita aún cuando en ese momento no lo diga.


Cuando vamos creciendo y dejamos de ser niños, nuestros intereses también van cambiando, necesitamos que nos dejen de tratar como niños, que los adultos dejen esa idea errónea sobre “¿Qué problemas puedes tener? Tu única obligación es estudiar, no te preocupas por nada más”. ¡Que equivocados están! También tenemos problemas que vemos como enormes, que no sabemos cómo resolver; lo cierto es que uno llega a sentirse solo y necesita a su lado a personas con las cuales pueda hablar, sentirse acompañado, sentirse aceptado, no criticado ni juzgado, ser uno mismo, sin necesidad de querer quedar bien por miedo al castigo o arriesgarnos a que nos hagan sentir culpables por no pensar como papá o mamá, a veces obedecemos en silencio, otras gritamos y rezongamos o nos encerramos en nosotros mismos con la esperanza de que nos dejen en paz.

Y es en ese momento en el que uno recurre a los amigos, y puedes sentir que ese amigo o amiga es casi un(a) hermano(a); con sólo verlo(a) uno siente cierta paz, con él podemos divertirnos, quejarnos, contarle nuestros problemas, pedirle consejo y hasta llorar sin sentir vergüenza porque no se va a burlar, no va a ir de chismoso, no va a “rajar”.


Todos necesitamos tener amigos para no sentirnos solos, y cuando tenemos un problema esos amigos pueden formar una red de apoyo, de tal manera que no nos van a dejar caer, no nos van a traicionar no buscarán meternos en más problemas y querrán lo mejor para nosotros, así como nosotros vamos a querer lo mejor para ellos, ya que la amistad es recíproca, es decir, para tener amigos, es necesario aprende a ser un buen amigo.

Claro que entre amigos no todo es color de rosa, no siempre van a estar de acuerdo, también se enojan entre ellos, la diferencia radica en que si son verdaderos amigos buscarán perdonarse, reconciliarse y hasta reírse de las cosas por las cuales se pelearon o por el malentendido.

Este es un buen momento para elegir a alguien o que nos elijan para ser verdaderos amigos. Recuerda: si quieres tener amigos, aprende a ser amigo. Los verdaderos amigos si son para siempre.